"Fab labs", de la computadora personal a la fabricación personal

Publié le 21 Août 2005

Cassava_poundingYa tuvimos una revolución digital y basta, insiste Neil Gershenfeld, profesor del Massachussets Institute of Technology (MIT) y director del Centro para Bits y Átomos (cba.mit.edu). La próxima revolución será en el campo de la fabricación. Para lanzarla, empezó a repartir pequeñas máquinas capaces de fabricar (casi) todo. Este sueño de los multiusos podría contribuir a modificar la dinámica del desarrollo.

San Francisco, California, 14.ago.05

[Imágenes tomadas del sitio del fablab instalado en Ghana]

La idea de fondo consiste en integrar informática y fabricación para poner el conjunto en manos de individuos y pequeños grupos. “Unos programas pueden procesar átomos tanto como bits y digitalizar la fabricación [de cosas] de la misma manera que comunicación y computación ya fueron digitalizadas” explica Gershenfeld en su último libro FAB: The Coming Revolution on Your Desktop--From Personal Computers to Personal Fabrication (FAB, La próxima revolución encima de su escritorio – de las computadoras personales a la fabricación personal).

De la misma manera que las enormes computadoras de ayer dieron lugar a los laptops de hoy, las máquinas herramientas están perdiendo peso y bajando de precio mientras ganan en inteligencia. Pronto serán capaces de construir otras máquinas y, por lo tanto de reproducirse.Cimg0171_1

Gracias a sus “fabricadores personales” los estudiantes de Gershenfeld ya realizaron una bicicleta, un interfase para loro (le permite surfear por la internet o ver imágenes en una pantalla para no aburrirse mientras su dueña trabaja) y un despertador reacio que solo se apaga después que uno haya ganado un juego para demostrar que ya está despierto.

Centenares de estudiantes quieren asistir al curso intitulado “Como fabricar (casi) cualquier cosa”. Gershenfeld atribuye el éxito al hecho que “la fabricación personal llena los deseos individuales y no las necesidades de la producción de masa”.

Los “fab labs” (laboratorios de fabricación o laboratorios fabulosos) de hoy cuestan alrededor de 20,000 dólares. Están integrados por máquinas para cortar (con láser o proyección de agua), tornos e impresoras en 3D conectados entre sí por computadoras que utilizan Linux y programas en open source. Pueden fabricar (casi) cualquier objeto a los cuales se puede agregar inteligencia gracias a micro controladores capaces de efectuar operaciones de cálculo y control.

Gershenfeld ya estableció fab labs en Noruega, Costa-Rica, India y Ghana. En los barrios pobres de Boston, cerca de MIT, unos adolescentes utilizan materiales de desecho para fabricar joyas que luego comercializan. Se inscriben en la corriente informática que consiste en hacer las cosas por si mismo (Do it yourself, ver nota de noviembre del 2004) y satisface el creciente gusto de los consumidores de los países desarrollados por lo hecho a la medida. Pero, mientras no se tenga un “replicador” al estilo de Star Trek los cambios serán lentos y limitados.

El impacto sobre los países en desarrollo podría, sin embargo, ser considerable. Un “fab lab” instalado en la India permitió fabricar aparatos para medir la calidad de la leche y obtener mejor precios de venta. En Ghana construyen aparatos para refrescar el aire y generadores de electricidad. Pueden trabajar con materiales de desecho y lo hecho de esta manera puede ser desecho y reciclado. Resultan utilísimos para lugares apartados cuyas necesidades apremiantes representan demandas demasiado pequeñas para ser satisfechas por el mercado.

Proyectos realizados de esta manera pueden ser intercambiados por internet. Así una joven australiana “bajó” una bicicleta concebida en Boston por su hermano. Podría dar lugar a un movimiento open source para máquinas y objetos (open source hardware).

El potencial económico de los fab labs es enorme “cualquiera de los que aparecen están llenos de pequeños proyectos que podrían ser negocios” declaró Gershenfeld a The Economist. En lo tecnológico resuelven problemas de fondo al traer las herramientas que permiten conectar la computación con el mundo real.

“En vez de llevar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a las masas, los fab labs muestran que es posible llevarles las herramientas que permitan desarrollar y producir soluciones tecnológicas locales para problemas locales” escribe Gershenfeld en su libro.

“Más que una brecha digital, lo importante es la brecha en la fabricación y el acceso a las herramientas,” explica Gershenfeld. Los fab labs podrían ser un elemento para reducirla.

 

Center for Bits and Atoms http://cba.mit.edu/

Fab Lab Central http://fab.cba.mit.edu/

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