Robot: ¿Qué tan humano es un humanoide?

Publié le 11 Décembre 2004

Acabo de volver veinticinco años atrás, gracias a un robot. Recuerdo las emociones incontrolables cuando vi Star Wars por primera vez, y en particular el cariño que todos sentimos hacia R2-D2, el robot humanoide que tanto marcó nuestra imaginación. Algo parecido me pasó frente a Asimo, un robot presentado el viernes 3 de diciembre en la Universidad de Stanford. ¿Por qué será?

San Francisco, California, 5.dic.04

Asimo es un "ser" de metal de 1.20 metros de altura y 52 kilos, con enormes ojos insondables. Sin rasgos faciales, aparenta ofrecer una eterna sonrisa amable. Producto de 20 años de investigación por parte de los ingenieros de Honda, Asimo camina, habla, baila, sube y baja las escaleras sin caer.

"Es el robot humanoide más logrado," si hemos de creer Jeffrey Smith, responsable de la parte estadounidense del programa. Sus ante-pasados (las versiones previas realizadas en los mismos laboratorios) se llamaban E0, E1, E2, E3, E4, E5, E6, P1, P2y P3. Vaya árbol genealógico.

Una maravilla de ingeniería mecánica

En su versión actual Asimo (Advanced Step in Innovative Mobility, o Paso adelantado en movilidad innovadora, o "pierna en movimiento", en japonés) es más una hazaña de la ingeniería mecánica que de la inteligencia artificial.

No tiene autonomía de decisión. Realiza tareas solo después que se le diga lo que tiene que realizar. Alguien lo hace desde un laptop cercano. Basta con mandarle la instrucción "sube las escaleras" para que procese – solo - todas las informaciones y suba. Antes de esto hay que pre-programarlo, darle todas las informaciones disponibles sobre dicha escalera (tamaño de los peldaños, altura total etc.).

Sus baterías (localizadas en el pecho) tienen media hora de autonomía mientras las dos computadoras que le permiten procesar la información caben en una mochila que carga al hombro.

Su increíble capacidad de movimiento – mueve dedos, muñecas y codos, tobillos y rodillas - se debe a los 26 servomotores de sus articulaciones (dos en el cuello y seis para cada miembro).

La ciencia-ficción se vuelve tecnología y realidad.

El programa ha costado alrededor de 100 millones y cada Asimo (son 30) cuesta "un millón de dólares de hardware," según nos explicó Jeffrey Smith.

Honda usa robots para la producción de sus carros pero dice desarrollar este tipo de máquinas para ayudarnos en la vida cotidiana. Recuerda que cuando la generación del Baby Boom (nacidos en la inmediata posguerra) se haga vieja, no habrá suficiente personal médico para atenderla.

Smith cree que el precio de un Asimo llegará a ser comparable al de un automóvil de lujo lo cual puede ser atractivo si permite ahorrar uno o dos años de salario de una enfermera calificada.

La humanidad del humanoide

La paradoja de nuestra relación con ese aparato (no es otra cosa a fin de cuentas) es que a pesar de su limitada inteligencia nos conmueve gracias a su apariencia humana.

Uno lo siente al ver actuar a Asimo sobre el escenario. Cuando baila por ejemplo con estudiantes al compás de una música hawaiana o del estribillo de Saturday Night Fever.

Una serie de elecciones nada técnicas contribuyen a ello. El tamaño le permite realizar tareas en el hogar sin ser amenazante. Su voz ambigua es la de un niño de 10 años. Sus ojos están a la altura de una persona sentada, posición desde la cual puede dar órdenes.

Reconoce a los interlocutores que le han sido presentados (y cuya foto y medidas guarda en su memoria). Saluda decentemente cuando se le extiende la mano, habla varios idiomas, es amigable en el sentido casi humano de la palabra.

Los presentadores tienden a insistir sobre las proezas técnicas, pero la toma de decisiones de corte psicológico-filosóficas no fue menos importante. Así lo entendió la sala.

Una de las primeras preguntas fue para saber si había sido concebido en EEUU o en Japón. "En Japón" contestó Smith. "Entonces le habrán enseñado a inclinarse para saludar," respondió el preguntón. Apenas terminaba su comentario que Asimo se inclinó hacia adelante con las dos manos sobre las rodillas, como un japonés bien educado. Aplausos.

Un niño de unos 10 años preguntó: "¿Acaso come, bebe y duerme?" Acertó. Su pregunta nos obligó a ver que lo emocionante de la demostración era que Asimo se parece tanto a los humanos que en el fondo todos queremos dejarnos engañar ¿o será seducir?

Asimo

Tags : Technos, Español
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